El informe de la OMS ni establece ni cuantifica el riesgo de que los teléfonos móviles produzcan cáncer
01/06/2011

| Fuente: CCARS
El Comité Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS) ha analizado el documento elaborado por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que revisa el estado del conocimiento científico sobre la posible carcinogenicidad de las radiofrecuencias, y ha concluido que no establece ni cuantifica el grado de riesgo, a la vez que recomienda investigar para confirmar esas hipótesis.
Esta conclusión es consistente con lo establecido por el CCARS en su informe sobre los resultados parciales del estudio Interphone de mayo de 2010 “Documento de Posicionamiento CCARS: Resultados del Estudio Interphone y de su Informe sobre Radiofrecuencias y Salud 2009 / 2010.”
Aunque para hacer una evaluación completa es necesario esperar a la publicación del texto completo de la Monografía, de la nota y conferencia de prensa cabe deducir que algunos estudios apuntan a que el uso del teléfono móvil puede aumentar el riesgo de padecer ciertos tipos de tumores de cerebro (glioma) en personas que lo utilizan intensivamente, pero cabe recordar que son más de 900 los agentes (sustancias) que el organismo ha evaluado en estos últimos 40 años.
A partir de esa evaluación inicial los equipos de investigación profundizan en el establecimiento de las causas y mecanismos biológicos que explicarían la relación entre un determinado agente y la enfermedad que puede causar. Posteriormente, se evalúa el riesgo de que se produzca el efecto y se proponen las medidas para evitarlo o limitarlo.
La IARC ratifica la opinión del CCARS de que el análisis de la literatura científica actual no permite clasificar como posible o probable carcinotóxica la exposición ocupacional y la exposición medioambiental asociada con la transmisión de señales de radio, televisión y telecomunicaciones inalámbricas (antenas); y que es necesario seguir investigando.
El CCARS, analizará con minuciosidad el contenido de la Monografía, cuando esta se publique. A partir de este análisis de riesgos se pondrá a disposición de los responsables de la salud pública los conocimientos y evidencias que permitan valorar la necesidad de adoptar medidas de información y prevención sobre el uso de las RF.
Para realizar esa evaluación, y como es habitual en el procedimiento de la IARC, los expertos analizaron toda la literatura científica sobre los efectos de los distintos tipos de radiofrecuencias, agrupándolas en tres categorías:
- exposición ocupacional (trabajadores) al radar y a las microondas
- exposición medioambiental asociada con la transmisión de señales de radio, televisión y telecomunicaciones inalámbricas (antenas)
- exposición personal asociada con el uso de teléfonos inalámbricos (móviles).
El CCARS considera que debido a los largos períodos de latencia de este tipo de tumores deben seguir en marcha los estudios a largo plazo que están estudiando los efectos de la exposición a teléfonos móviles para rechazar o confirmar la asociación observada en los grupos de usuarios intensivos.
La OMS deberá coordinar el trabajo científico necesario para traducir esta clasificación 2b en medidas concretas, viables, eficientes y eficaces que permitan disfrutar de las ventajas que aportan las telecomunicaciones móviles con un uso seguro del teléfono móvil.
DATOS DE INTERES
La IARC establece la capacidad carcinogénica de una agente en base al daño que puede causar esa sustancia en determinadas circunstancias.
El criterio del IARC para revisar un agente es que haya indicios de un daño potencial y que haya constancia de exposiciones del ser humano a ese agente.
De acuerdo a la evidencia científica, la IARC clasifica el agente (producto, sustancia, actividad…) en 4 grupos:
Grupo 1: Agentes carcinogénicos para humanos: Hay suficiente evidencia para concluir que pueden causar cáncer a los seres humanos. Por ejemplo: bebidas alcohólicas, asbestos, tabaco, etc.
Grupo 2A: Agente son Probables carcinogénicos para humanos: Esta categoría es utilizada cuando hay evidencia limitada de la capacidad carcinogénica en humanos pero suficiente evidencia en animales de experimentación. Por ejemplo emisiones de combustión de los coches, lámparas bronceadoras, PCBs, etc.
Grupo 2B: Agentes son Posibles carcinogénicos para humanos. Esta categoría es utilizada cuando existe evidencia limitada de carcinogenicidad en humanos y poca en animales (menos de lo necesario). Por ejemplo Café, gasolina, Cloroformo, ELF, etc.
Grupo 3: Agentes No Clasificables. Esta categoría se utiliza cuando la evidencia de los carcinogénicos es inadecuada en humanos y en animales de experimentación. Por ejemplo la cafeína, mercurio, sacarina, etc.
Grupo 4: Agentes que probablemente no sean carcinogénicos: Hay una fuerte evidencia de que no producen cáncer en humanos. El único agente en esta lista es el Caprolactan (precursor del nylon).


