No hay evidencia científica de que los sistemas WIFI produzca efectos sobre la salud de la población escolar
21/10/2011

| Fuente: CCARS
El Comité Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS) ha elaborado un informe que analiza los posibles efectos para la salud de los sistemas WiFi, que concluye taxativamente que, al menos hasta la fecha actual, no existe evidencia científica alguna de que la exposición a los bajos niveles de emisiones que estos sistemas producen tenga efecto sobre la salud de la población escolar.
El informe recoge afirmaciones en este sentido publicadas por la mayoría de los organismos y agencias que evalúan los riesgos de los campos electromagnéticos, que coinciden en señalar que no hay evidencia científica de que estos sistemas inalámbricos provoquen efectos sobre la salud.
El informe hace especial referencia a la Agencia de Protección de la Salud del Reino Unido, un organismo que ha estudiado este asunto con especial atención, y que concluye que las intensidades de los campos de radiofrecuencias generados por transmisores de Wi-Fi son muy inferiores a las establecidas como seguras a su exposición por las organizaciones científicas internacionales competentes ICNIRP y OMS, así como por la Recomendación del Consejo de la Unión Europea sobre campos electromagnéticos y por el Real Decreto 1066/2001.
Los puntos principales de estas recomendaciones se basan en que las frecuencias utilizadas son las mismas que las que se utilizan en otras frecuencias, refiriéndose a radiofrecuencias como las utilizadas en la TV o radio FM y AM, ya ampliamente conocidas.
El documento concluye que la exposición a radiofrecuencias de Wi-Fi es más baja que la de los teléfonos móviles, cumpliendo además los criterios internacionales, y no habiéndose encontrado evidencia consistente de efectos sobre la salud por debajo de dichos niveles internacionales, por lo que no hay razones que justifiquen que estos sistemas Wi-Fi no deban ser usados por los escolares y otros grupos de la población.
El informe recoge además que la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC), en su reciente revisión sobre la carcinogenidad de los campos electromagnéticos de radiofrecuencias, estableció que el análisis de la literatura científica actual no permite clasificar como posible o probable carcinotóxica la exposición ocupacional y la exposición medioambiental asociada con la transmisión de señales de radio, televisión y telecomunicaciones inalámbricas.


